El 20 de febrero, tuvimos la oportunidad de compartir una sesión de sensibilización en el IES Enric Valor (Picanya, Valencia) con alumnado de Secundaria, en torno a una pregunta tan sencilla como poderosa: ¿Somos conscientes del privilegio que supone poder acceder a la educación?
La actividad fue dinamizada por Iñaki Díaz, en el marco del trabajo de sensibilización que impulsa ACTUA S.XXI para acercar la cooperación internacional y los derechos humanos a las aulas.
Una metodología que invita a pensar
La sesión se desarrolló con metodología participativa. Nada de largas charlas unidireccionales: aquí se vino a pensar, debatir y cuestionar. A través de dinámicas grupales, preguntas abiertas y ejercicios comparativos, el alumnado pudo ponerse en la piel de otros chicos y chicas de su misma edad en contextos donde:
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Ir a la escuela implica caminar kilómetros.
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Se combina estudio con trabajo doméstico o agrícola.
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El acceso a materiales escolares es limitado.
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La educación no siempre está garantizada para niñas y adolescentes.
El contraste generó algo muy valioso: reflexión crítica.
Del privilegio a la responsabilidad
Uno de los momentos clave fue cuando se planteó el paso siguiente: Si la educación es un privilegio para muchos, ¿qué hacemos nosotros con ese privilegio? Lejos de quedarse en una mirada asistencialista, la conversación giró hacia la corresponsabilidad, la ciudadanía global y la capacidad que tiene la juventud para influir en su entorno. Porque la educación no es solo un derecho individual: es una herramienta de transformación social. Y eso lo entendieron muy bien.
Jóvenes que piensan el mundo
La experiencia en Picanya confirma algo que en ACTUA S.XXI comprobamos una y otra vez:
cuando se ofrecen espacios de diálogo real, el alumnado responde con madurez, sensibilidad y ganas de implicarse. Trabajar el “Privilegio de la Educación” no busca generar culpa, sino conciencia. Y la conciencia es el primer paso para construir una sociedad más justa.
Seguimos apostando por llevar estos espacios de reflexión a centros educativos, convencidos de que cada aula puede convertirse en un pequeño laboratorio de ciudadanía global.
Porque si algo quedó claro ayer en el IES Enric Valor es que el futuro no solo se estudia… también se piensa y se construye.







